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Creo que fue la luna
de aquel verano.
Cada noche yo caminaba
por aquella playa
y ella cada noche
atraía mi mirada.
Su luz azul, su fulgor de plata,
y el mar misterioso y eterno
cómplice sonoro
cuando la luna me hablaba.
No eran palabras,
sino sentimientos.
No eran frases,
sino sensaciones.
Respirando el aroma del mar
mi pecho se ensanchaba
y mirando al horizonte
la luna me dijo
que había algo más,
que había mucho más.
A cambio de entregarme,
de darlo todo,
todo me sería dado.
Lo entendí sin entender,
lo entendió mi corazón.
El deseo creció sin saberlo
y sigue creciendo.
Ahora soy toda fuego,
y no veo límites y me pierdo,
¡Cómo me gusta perderme sin miedo!
sólo que a veces pienso
si estará bien hacer caso a la luna
y si la luna no me estará mintiendo
Paloma
27-04-03
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Creías que eras la cumbre
de su montaña,
sus palabras y halagos
te habían hecho crecer tu seguridad y tu orgullo,
pensabas que por fin podías descansar,
relajar tus brazos, tu corazón,
de tanto sufrimiento, de tanta lucha,
tus ojos de tantas lágrimas.
Que ya habías llegado, o tal vez,
que por fin la paz y la plenitud había llegado a
ti.
Y de pronto descubres que no era así.
Que la plenitud dura tan sólo unos momentos, y que sigues sola.
Porque tú siempre serás sólo tú.
Y mientras no seas suficiente en ti misma,
mientras no comprendas que el amor, el cobijo, el abrazo,
cuando es en otro, no es completo,
sino que sólo será definitivo cuando tú seas tu propio refugio;
mientras no entiendas que puedes compartir
y que puedes aceptar regalos de vida,
pero que el mejor y más perfecto regalo será tu amor a tu ser,
tu totalidad, tu conciencia de soledad,
hasta entonces,
no habrás aprendido a vivir.
Paloma
9/11/05
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Para sentirte, Dios,
cierro los ojos y sueño
en un lugar alto, cerca del cielo,
la cima de una montaña, el viento
rozando mi cara, alborotando mi pelo,
y tu fuerza en mi alma y en mi cuerpo.
Universo, Dios, Universo
Soy tú y tú eres yo.
Yo soy el río, la flor, la hormiga,
el rayo de Sol, la
Vida.
Yo soy Dios, soy Universo.
Por eso confío en tí.
Porque tú me amas amándote,
me proteges cuidándote,
me exiges valorándote
y necesitas mi ser para ser.
Hablando contigo te entiendo.
Tú me escuchas y me respondes,
tú me aconsejas y me regañas,
tú me sonríes y me comprendes.
Universo, Dios, Universo
Sólo tengo que pensarte
y saberte generoso y grande
para que me concedas, en el momento justo,
mis más profundos deseos.
Paloma
20/02/05
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