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Sorpresa Yo
sé que lo esperaba así de inesperado... Que borre calendarios, reverdezca
jazmines, que
pare los relojes y
salpique colores. Sentir sin cerraduras. Derretirse
en un sueño Ronronear,
acunarse. Yo sé que lo esperaba así
de inesperado... Para oír carcajadas con
sólo una sonrisa. Para
sentir que es fiesta de
domingo a domingo. Poder vivir flotando sin
miedo a la caída. Poder
mirar el mundo desde
una alfombra mágica. Yo sé que lo esperaba así
de inesperado... Como viento en el pecho, así
de apasionado. Como
miel en la boca, así
de húmedo. Así de suavecito, cosquillas
en la piel. Así
de masticable, chocolate. Yo sé que lo esperaba así
de inesperado... Pero a ese beso tuyo tu
ritmo, tu alma clara. Desborde de alegría. Dulce
calma. Inyección
de optimismo. ¡Sorpresa
inesperada! María
Luz Piñeyro Cómo
no amarte Cómo no amarte amor si
son siglos esperando bañarme
con tu magia. Si
mi alma reconoce
tu alma, si
mis manos recuerdan
a las tuyas. Cómo no amarte amor si
de tu boca escucho
lo que pienso. Si
acompañás mi paso y
marchás a mi ritmo, si
despegás conmigo sumándote
a mi vuelo. Cómo no amarte amor si
tu alquimia combina
lo imposible, la
inesperada emoción de
la sorpresa, el
suave abrigo de
lo cotidiano. Cómo no amarte amor si
me cuidas con
la yema de tus dedos y
dejo que me cuides. Si
te extraño sin dolor y
no me asusta que
alguna vez me duela. Cómo no amarte amor si
las mariposas vuelan y suenan campanas en
mi pecho. Si
es amor de chocolate. Si
me inundaste la piel de
burbujas y deseo. Cómo no amarte amor si
estás conmigo. MARÍA LUZ PIÑEYRO Porque
estás siempre, quiero quedarme Porque estás siempre, puedo
invitarte a recorrer mis
rincones blancos y los grises, ...
aún cuando no estás como te necesito. Porque estás siempre, puedo
dejar de esconderme entre
mis laberintos seguros, ...
aún cuando no entiendas el
por qué de una lágrima. Porque estás siempre, puedo
recuperar la sonrisa, volver
a pintarle el sol a la mañana, ...
aún cuando no te dé lo
que de mí esperabas. Porque estás siempre, mis
viejas tormentas se
transforman en llovizna, ...
aún cuando quede un charco donde
hubo un alma inundada. Porque estás siempre, la
casa se llenó de colores, mi
vida se iluminó con sueños, ...
aún cuando persista algún
miedo rebelde. Porque estás siempre, puedo
decir “quedate”, mi
corazón y mi piel te pertenecen, ...
aún cuando enojada te
diga que hagas lo que quieras. Porque estás siempre, hoy
sé que sola sería media con
mi mitad agujereada, ...
aún en el momento en
que estoy dando un portazo. Porque estás siempre, puedo
pedirte ayuda: ¡quiero
estar siempre!, ...
aún cuando no sepa qué
hacer para quedarme. María Luz Piñeyro Mis
ángeles Está mi ángel racional, que
no cree en los verdes, anotando
traiciones en
orden ascendente. Pero mi ángel romántico, atrevido,
inocente, defiende
los jazmines que
sabe reverdecen. Y mi ángel cuarentón escucha
el tintineo, se
lustra la armadura recordando
hechiceros. Y mi ángel de quince años oye
los cascabeles. No
importa cuándo llega, es
el Mago que viene. ¡Hoy la noche es tan larga! Desconfianza
y cautela. Pasión
irreverente. Mis
ángeles se encuentran. Uno argumenta en prosa objetiva
y consiente lo
grave de exponerse, lo
mucho que se pierde. El otro, mientras vuela, le
pide que sonría, le
regala su flor, escribe
una poesía. María Luz Piñeyro Un
hechicero más Lograste
una pócima que
olía a chocolate Eterna
compradora de ilusiones, te
sentí mago. Pero no es magia la
magia fabricada fueron
descubiertos. Ni hoguera de pasión ni
calorcito. Fuegos
artificiales, puro
estruendo. Combinación de fórmulas, conjuros
recetados. Un
hechicero más ...
y sólo eso. Hoy nuevamente la
alquimia se derrama. ¿Cómo
volver a creer que
el Mago llegue? María Luz Piñeyro |
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